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El tratamiento actual ampliamente aceptado de las enfermedades de la vesícula biliar (a
excepción del cáncer avanzado) en pacientes en buenas condiciones consiste en su extirpación
quirúrgica por vía Laparoscópica.
Colecistectomía Laparoscópica Ambulatoria
Esta cirugía es la más moderna y hoy en día la mejor opción para el tratamiento quirúrgico de
la vesícula biliar. Es un método muy seguro que permite una mejor y más rápida recuperación,
mayor comodidad y menores costos.
A continuación una explicación del por qué de su denominación:
Laparoscópica
La cirugía laparoscópica es el tipo de operación “sin corte”, en la que mediante pequeños
orificios de algunos milímetros en la pared abdominal, el cirujano ingresa a la cavidad
abdominal, con un instrumental especial, largo y fino que incluye ópticas y pinzas conectadas
a fuentes de energía que cortan y coagulan, mirando y trabajando en las estructuras internas
desde afuera de la cavidad abdominal, sobre imágenes en pantallas de alta resolución.
 Esta operación en la que se extirpa la vesícula biliar, llamada Colecistectomía Laparoscópica
hace que el trauma quirúrgico sea mínimo condicionando un rápido restablecimiento del
paciente.
El último avance de la cirugía laparoscópica es la tecnología digital. Esta brinda al cirujano
una visión extraordinaria que le permite operar con gran precisión en el momento de la
intervención.
Cirugía Ambulatoria
Gracias a los avances de la cirugía y la anestesia, en la actualidad las operaciones de vesícula se
pueden realizar en forma ambulatoria.
El paciente ingresa a la clínica el día programado , luego de su operación y perfecto
reestablecimiento tras unas horas de descanso y evaluación en el establecimiento, regresa
a su hogar el mismo día de su intervención ( o al día siguiente : Cirugía Ambulatoria con
Recuperación Extendida ) en óptimas condiciones.
No todos los pacientes requieren operación
Es importante señalar que ante la presencia de imágenes anormales en la vesícula biliar el
paciente debe ser evaluado juiciosamente, para decidir primero si debe operarse y de ser así,
programar el momento oportuno.
Por ejemplo pacientes añosos en los que se les ha descubierto cálculos en la vesícula biliar y
que no tienen síntomas atribuíbles a enfermedad vesicular no necesariamente se tienen que
operar, ni requieren ningún tipo de tratamiento; o pacientes a los que se les ha descubierto un
pólipo pequeño, menor de 5 milímetros, en la vesícula y que no tienen síntomas lo indicado es
proponer inicialmente seguimiento ecográfico.
Si se requiere de una intervención quirúrgica el paciente debe de saber que la colecistectomía,
como cualquier operación, tiene riesgos, por lo que se le recomienda conversar pausadamente
con el cirujano e informarse ampliamente antes de dar su consentimiento para la intervención.
El paciente que requiere de una intervención debe tener en cuenta, que los riesgos se
minimizan cuando se elige cirujanos de experiencia, con personal médico de apoyo altamente
capacitado y actualizado, y establecimientos con tecnología de última generación.
Tratamiento No Quirúrgico
Existen tratamientos que se han propuesto o se proponen para evitar la operación al paciente
que tiene indicación quirúrgica de extirpación de la vesícula biliar, sobre todo para los cálculos.
Los hay desde los más científicos, como la disolución química o fragmentación por litotripsia
extracorpórea, hasta los más empíricos, que proceden de la medicina natural o alternativa. Lo
cierto es, que ninguno de estos tratamientos han demostrado una utilidad significativa para la
población en general que sufre de cálculos, y al contrario, muchas veces se tornan peligrosos,
no solamente por retrasar el tratamiento adecuado, sino por ser causa de complicaciones por
sus efectos colaterales y directos, como por ejemplo la fragmentación de los cálculos en la
vesícula, que al reducir el tamaño de los cálculos, éstos pueden pasar de la vesícula biliar a la
vía biliar pudiendo causar cuadros mucho más severos que cuando permanecen en la vesícula,
como son, la colangitis o la pancreatitis que tienen índices de morbi-mortalidad mayores y más
graves. Es importante también señalar, que cualquier tratamiento que no sea la extirpación de
la vesícula no elimina la posibilidad de una nueva y persistente aparición de cálculos.
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